Libertad enjaulada

Tuve el pájaro más bonito del jardín,
adoraba ver sus alas batir.
Cada día admiraba sus cantos,
agazapada debajo de los mantos
de hojas de arbusto.

A medida que pasaba el tiempo,
mi obsesión por aquel ave iba en aumento.
Necesitaba atraparlo y hacerlo eterno;
construí una jaula de oro,
y en ella guardé mi mayor tesoro.

Pero hay algo más preciado,
que toda la riqueza a imaginar,
y es la libertad en puro estado.
Porque ni el oro más brillante,
puede compararse con la libertad palpitante,
de saberte tuyo y de nadie más.

El pájaro que tanto había estado brillando,
poco a poco se fue apagando.
Encerrado en aquella jaula,
cuyos cantos se volvieron gritos de ayuda,
hasta que se quedó sin voz.
Y yo, yo me quedé sorda.

Despojar de libertad cualquier forma de belleza;
es suficiente para destrozar su grandeza.
Nunca encarceles aquello que amas,
ni le cortes las alas,
porque sino, lo marchitarás.

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